Te invito esta tarde a la corrida de toros,
Quiero verte por deseo fuerte y repentino,
Te amo tanto como la garrafa al mal vino,
Estoy decantando amor por todos mis poros.
Quiero vendarme de una vez ésta herida,
El albero es mi incongruente y cruel vecino,
Sé que me acabarás mandando al quinto pino,
Por eso mi alma está ya en libre caída.
Un corazón yace muerto y desangrado,
Por un mal beso de la fría muerte,
Que le dejó lívido y color acero.
Pero al menos se va y te ha perdonado,
Aunque se queja de la peor de la suerte,
Este es el punto y final, Ya me muero.
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