Un autoretrato y una autocanción (pa no ser menos...)
Manolo, flor del barranco,
hijo noble de Pozo Alcón,
con tus versos y tu encanto,
pones coplas al corazón.
Aceitunero por bandera,
de tus raíces guardián,
la feria en tu alma espera,
como un cante por soleá.
Va sembrando poesía
por los campos del querer,
y hasta el viento se arrodilla
si lo escucha componer.
Con café pinta paisajes,
y en un verso ve el color,
lila sueña sus pasajes,
pinta el mundo con su amor.
Manolo, flor del barranco,
hijo noble de Pozo Alcón,
con tus versos y tu encanto,
pones coplas al corazón.
Hoy te fraguas un buen disco,
mañana un libro sin fin,
y si canta el alma andaluza,
es porque tú estás allí.
La feria lo llama al alba,
y él responde con pasión,
con la rima entre las palmas
y su arte en explosión.
Manolo, poeta eterno,
pintor del verso y del son,
tu voz tiene el cielo eterno,
y en tus manos, la emoción.
De Pozo Alcón embajador,
alma grande y corazón,
vas dejando con tu amor,
luz de oliva y bendición.


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