Todo empezó
bajo aquella escalera,
Con su
certeza áspera y sincera,
Yo al
mirarla me quedé prendado,
con aquel hola
tan desangelado.
Después
vinieron muchos más entrenos,
Y más
partidos en fin de semana,
Una foto en
un autobús,
y alguna
tierna mirada.
La Conca es
como su paraíso,
Donde poder
tostar al sol las ganas,
De tener al
fin nuestras pieles
mucho más
cercanas.
Mientras en
mis sueños viene desnuda,
Yo rememoro
su desnudez,
nosotros
mismos nos llamamos
“Los Novios tontos
de Teruel”.
A Cari le gustaba estar morena,
Por eso se
bañaba siempre al sol,
Su alma
tiene pinta de sirena,
es mi
Julieta desde su balcón.
Conforme
iban pasándonos los años,
El amor nos
moldeaba con sus mellas,
Expertos en
saltear daños,
Buscando
nuestras propias huellas.
Caían
órdenes de alejamiento,
De esas que
nunca surten efecto,
Lo único que
se conseguía era sufrimiento.
Al presentir
que no había salida,
Otra
distinta que acabar juntos,
Aunque nos
ponía aprueba la vida,
Nunca
estuvimos difuntos.
(ELLA), tomando el sol, ¡Necesito su amor!,
Vivir juntos
al fin, ¡La quiero ver feliz!
Pronto nos
tiene que llegar el día,
Que soltemos
todas las cadenas,
La alegría triunfará por fin …
¡Adiós a las penas!
Pero
mientras nos llega esa hora,
La lejanía
es dura de acatar,
la ansiedad
no nos desmorona
no evita la
felicidad.
Seguiremos
aguantado el tipo,
Por nuestro
amor fuerte y sincero,
Porque con
verla a mí me entra el hipo,
Y sin verla
yo me muero.
Hoy Cari
luce mucho más hermosa,
Con su
aspecto de chocolatillo,
Al final
ella será mi esposa,
Y yo su fiel
trastillo.
EN ESPAÑOL
Tó empeçó baho aqueya êccalera,
Con çu çerteça áppera y çinçera,
Yo ar mirâl-la me quedé prendao,
con aquêh ola tan deçanhelao.
Dêppuêh binieron muxô mâh entrenô,
Y mâh partíô en fin de çemana,
Una foto en un autobûh,
y arguna tiênna mirá.
La Conca êh como çu paraíço,
Donde podêh tôttâh ar çôh lâ ganâ,
De tenêh ar fin nuêttrâ pielê
muxo mâh çercanâ.
Mientrâ en mî çueñô biene dênnuda,
Yo rememoro çu dênnudêh,
noçotrô mîmmô nô yamamô
“Lô Nobiô tontô de Teruel”.
A Cari le gûttaba
êttâh morena,
Por eço çe bañaba çiempre ar çôh,
Çu arma tiene pinta de çirena,
êh mi Hulieta dêdde çu barcón.
Conforme iban paçándonô lô añô,
El amôh nô mordeaba con çû meyâ,
Êppertô en çarteâh dañô,
Bûccando nuêttrâ propiâ gueyâ.
Caían órdenê de alehamiento,
De eçâ que nunca çurten efêtto,
Lo único que çe conçegía era çufrimiento.
Ar preçentîh que no abía çalida,
Otra dîttinta que acabâh huntô,
Aunque nô ponía aprueba la bida,
Nunca êttubimô difuntô.
(EYA), tomando er çôh, ¡Neçeçito çu amôh!,
Bibîh huntô ar fin, ¡La quiero bêh felîh!
Pronto nô tiene que yegâh er día,
Que çortemô toâ lâ cadenâ,
La alegría triunfará por fin …
¡Adiôh a lâ penâ!
Pero mientrâ nô yega eça ora,
La lehanía êh dura de acatâh,
la ançiedá no nô dêmmorona
no ebita la feliçidá.
Çegiremô aguantao er tipo,
Por nuêttro amôh fuerte y çinçero,
Porque con bêl-la a mí me entra el ipo,
Y çin bêl-la yo me muero.
Oy Cari luçe muxo mâh ermoça,
Con çu âppêtto de xocolatiyo,
Ar finâh eya çerá mi êppoça,
Y yo çu fiêh trâttiyo.

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