Para rellenar las horas de insomnio de una madrugada, rellené una hoja en blanco con estas cuatro rimas... y después les puse música...
¡Ay Manolo!
¡De Pozo Alcón a la luna,
con tu pluma y con fortuna!
Aceitunero valiente,
de raíces tan profundas,
va dejando su presente
por veredas andaluzas.
Con su pluma va pintando
la verdad de su querer,
y hasta el campo va bailando
cuando lo escucha rimar bien.
¡Ay, Manolo! Poeta y pintor,
pinta con café, canta con sabor.
Color lila en la mirada,
y en su alma, una guitarra.
De feria en feria se enciende el sol,
cuando su arte rompe el compás.
¡Ay, Manolo, del olivar,
tú eres cante pa’ recordar!
Nunca olvida de su tierra
el aroma y la pasión,
lleva Jaén por bandera,
y el amor por tradición.
Publica libros al alba,
y en la noche hace canción,
lo mismo te escribe un alma
que un fandango del corazón.
¡Ole ahí ese Manolo,
que le canta hasta al romero!
¡Que su voz suena a bordao,
y sus versos a lucero!
¡Ay, Manolo! De arte sin fin,
anda los sueños como un derviche.
Del olivo a la palabra,
con duende y sin disfraz.
Pozo Alcón lo lleva en sangre,
y su alma va detrás.
¡Manolo! Que el mundo cante,
lo que tú haces brillar.






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