La que no quiere ver las luces de Palamos,
la que anda algo triste últimamente,
la que sigue aferrada a un amor
que no la hace feliz y la entristece.
La que no quiere desligarse de su pasado
la que se merece ser feliz,
la que siempre ha amado
y nunca ha tenido un desliz.
No se si verá las luces conmigo,
pero se merece ver las estrellas,
llenar su corazón con algún amigo
que se atreva después a quererla.
Ay, María, no te entierres en vida
porque van pasando las primaveras,
te mereces de sobras que la vida siga,
te mereces de sobras un hombre que te quiera.
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