domingo, 26 de julio de 2026

4892 TODO EMPEZÓ BAJO AQUELLA ESCALERA (CANCIÓN 056)

 



Todo empezó bajo aquella escalera,

Con su certeza áspera y sincera,

Yo al mirarla me quedé prendado,

con aquel hola tan desangelado.

Después vinieron muchos más entrenos,

Y más partidos en fin de semana,

Una foto en un autobús,

y alguna tierna mirada.

La Conca es como su paraíso,

Donde poder tostar al sol las ganas,

De tener al fin nuestras pieles

mucho más cercanas.

Mientras en mis sueños viene desnuda,

Yo rememoro su desnudez,

nosotros mismos nos llamamos

“Los Novios tontos de Teruel”.

 

A Cari  le gustaba estar morena,

Por eso se bañaba siempre al sol,

Su alma tiene pinta de sirena,

es mi Julieta desde su balcón.

Conforme iban pasándonos los años,

El amor nos moldeaba con sus mellas,

Expertos en saltear daños,

Buscando nuestras propias huellas.

Caían órdenes de alejamiento,

De esas que nunca surten efecto,

Lo único que se conseguía era sufrimiento.

Al presentir que no había salida,

Otra distinta que acabar juntos,

Aunque nos ponía aprueba la vida,

Nunca estuvimos difuntos.

 

(ELLA), tomando el sol, ¡Necesito su amor!,

Vivir juntos al fin, ¡La quiero ver feliz!

 

Pronto nos tiene que llegar el día,

Que soltemos todas las cadenas,

La alegría triunfará por fin … 

¡Adiós a las penas!

 

Pero mientras nos llega esa hora,

La lejanía es dura de acatar,

la ansiedad no nos desmorona

no evita la felicidad.

Seguiremos aguantado el tipo,

Por nuestro amor fuerte y sincero,

Porque con verla a mí me entra el hipo,

Y sin verla yo me muero.

Hoy Cari luce mucho más hermosa,

Con su aspecto de chocolatillo,

Al final ella será mi esposa,

Y yo su fiel trastillo.


EN ESPAÑOL

Tó empeçó baho aqueya êccalera,

Con çu çerteça áppera y çinçera,

Yo ar mirâl-la me quedé prendao,

con aquêh ola tan deçanhelao.

 

Dêppuêh binieron muxô mâh entrenô,

Y mâh partíô en fin de çemana,

Una foto en un autobûh,

y arguna tiênna mirá.

 

La Conca êh como çu paraíço,

Donde podêh tôttâh ar çôh lâ ganâ,

De tenêh ar fin nuêttrâ pielê

muxo mâh çercanâ.


Mientrâ en mî çueñô biene dênnuda,

Yo rememoro çu dênnudêh,

noçotrô mîmmô nô yamamô

“Lô Nobiô tontô de Teruel”.

 

A Cari  le gûttaba êttâh morena,

Por eço çe bañaba çiempre ar çôh,

Çu arma tiene pinta de çirena,

êh mi Hulieta dêdde çu barcón.

 

Conforme iban paçándonô lô añô,

El amôh nô mordeaba con çû meyâ,

Êppertô en çarteâh dañô,

Bûccando nuêttrâ propiâ gueyâ.

 

Caían órdenê de alehamiento,

De eçâ que nunca çurten efêtto,

Lo único que çe conçegía era çufrimiento.

 

Ar preçentîh que no abía çalida,

Otra dîttinta que acabâh huntô,

Aunque nô ponía aprueba la bida,

Nunca êttubimô difuntô.

 

(EYA), tomando er çôh, ¡Neçeçito çu amôh!,

Bibîh huntô ar fin, ¡La quiero bêh felîh!

 

Pronto nô tiene que yegâh er día,

Que çortemô toâ lâ cadenâ,

La alegría triunfará por fin …

¡Adiôh a lâ penâ!

 

Pero mientrâ nô yega eça ora,

La lehanía êh dura de acatâh,

la ançiedá no nô dêmmorona

no ebita la feliçidá.

 

Çegiremô aguantao er tipo,

Por nuêttro amôh fuerte y çinçero,

Porque con bêl-la a mí me entra el ipo,

 

Y çin bêl-la yo me muero.

Oy Cari luçe muxo mâh ermoça,

Con çu âppêtto de xocolatiyo,

Ar finâh eya çerá mi êppoça,

Y yo çu fiêh trâttiyo. 


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